Las cosas muchas veces son impredecibles con los bebés. Desde el principio le dimos a Daniela el peluche de un tierno conejito (el dichoso "Bolitas"), pero casi nunca lo agarraba para dormir. En su lugar, prefirió el peluche menos esperado: una langosta a la que bautizamos como "José Cruz" ya que era "José Cruz-táceo"). Ya sea por su color tan vivo o por su suave textura, pero él fue el elegido...ahh y sin olvidar su trapito que ella misma se pone sobre sus ojos para dormir más a gusto y sin la molestia de la luz...¡¡cómo la ven!!
martes, 22 de diciembre de 2009
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