Un buen día, mi papá decidió sembrar en la entrada de su casa una planta de guayaba. Con el paso del tiempo dio DOS frutos... y cada fin de semana iba cuidando su crecimiento...
...hasta que llegó el esperado día en que la mata rindiera frutos a la sociedad... El resultado: una guayaba excelente!!! Dulce y sumamente sabrosa que todos disfrutamos en familia. P.D: habrá que esperar a la siguiente mini cosecha del huerto familiar
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