
Tristemente ya no he vuelto a ver aquellos juegos que tanto
me entretenían en mis ochenteros tiempos.....juegos como el Rubik,
la Boligoma, la Casita del Árbol, los juegos de armar y todas esas simples maravillas que la verdad no creo que Danielita llegue a conocer.
Y es que las niñas de ahora ya no nacen con una torta, sino
con un celular bajo el brazo. Crecen de la mano con la tecnología
del momento. Escuchan MP3 en sus Ipods, Ven You tube, conocen
a sus amigos -ya no en un parque- sino en Facebook, My Space
o el Messenger. En pocas palabras, ¡respiran Internet!
No estoy peleado con la tecnología...al contrario, la apoyo. Pero a medida que Daniela vaya creciendo, procuraré junto con Alma enseñarle también todos aquellos juegos tradicionales que de niños jugábamos en el jardín de la casa o en aquella típica esquina con los amigos. Salir a patinar en las tardes, montar bicicleta, jugar Pesca-Pesca o las Escondidas, crear multicolores muñequitos de plastilina y sobre todo, despertar su creatividad leyéndole cada noche un cuento diferente antes de dormirnos o bien ayudarle a crear nuevos mundos sólo con ayuda de un lápiz y una hoja en blanco de papel.
Eso, es lo que hoy quisiera recuperar
para compartirlo mañana con mi hija.
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