
Justo cuando Daniela llegaba al mundo, llegaba también
a nuestras vidas el virus de la Influenza, por el cual,
todavía hasta hoy, cada vez que regreso del trabajo para
abrazar a mi hija me desinfecto las manos con el gel
antibacterial que todos los días cargo conmigo...
un hábito que ya forma parte de nuestras vidas.
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